Este jardín mediterráneo en Ibiza se integra de forma natural en el paisaje, aprovechando las excelentes vistas y la presencia de grandes ejemplares de pinos que aportan sombra, escala y carácter. La composición se apoya en una paleta vegetal austera y resistente, donde predominan las gravas y especies mediterráneas como el phlomis, capaces de convivir con el clima y los suelos de la isla.
El proyecto ha sido concebido bajo criterios de bajo consumo hídrico, priorizando plantas adaptadas al entorno y reduciendo al mínimo las necesidades de mantenimiento y riego. La combinación de texturas, aromas y tonos naturales refuerza la conexión con el lugar, creando un espacio sostenible y equilibrado que funciona de manera armónica con el paisaje ibicenco.


