Un paisaje concebido para compartir el tiempo
Ubicado en San Antonio de Benagéber, este proyecto de paisaje para un residencial tipo coliving nace de una idea fundamental: transformar el espacio exterior en un lugar de convivencia, bienestar y conexión con la naturaleza mediterránea.
Lejos de entender el jardín como un elemento decorativo, el proyecto concibe el paisaje como una infraestructura habitable capaz de articular relaciones entre arquitectura, comunidad y entorno. Los espacios exteriores se convierten así en escenarios cotidianos donde recorrer, permanecer, descansar o compartir forman parte de una misma experiencia.
La propuesta paisajística se estructura mediante recorridos peatonales orgánicos, plataformas de estancia y zonas ajardinadas de bajo consumo hídrico, capaces de convivir con las condiciones climáticas del entorno mediterráneo. La materialidad natural, la vegetación adaptada y las transiciones suaves entre arquitectura y jardín permiten que el conjunto se perciba como un único ecosistema habitable.
El proyecto apuesta por una paleta vegetal mediterránea y resiliente, combinando arbustos, gramíneas y especies aromáticas capaces de aportar textura, movimiento y biodiversidad durante todo el año. La vegetación no se plantea únicamente desde una lógica estética, sino también ambiental y funcional, favoreciendo el confort climático, la reducción del mantenimiento y la integración ecológica del conjunto residencial.
Especial relevancia adquiere el proceso de implantación y replanteo de la vegetación, desarrollado cuidadosamente para garantizar una composición equilibrada y coherente con la arquitectura. El paisaje se trabaja desde la escala territorial hasta el detalle más cercano, buscando que cada elemento contribuya a construir una atmósfera unitaria y serena.
El resultado es un paisaje contemporáneo profundamente mediterráneo, donde naturaleza y arquitectura dialogan desde la sobriedad material, la sostenibilidad y la experiencia cotidiana del habitar. Un proyecto donde el espacio exterior deja de ser un límite entre edificios para convertirse en el verdadero corazón de la vida comunitaria.









